martes, 12 de noviembre de 2013

Respiro

Nace un brillo, contigo... 
contigo, nace un no sé qué,
nace la esperanza de la no vida
la esperanza de la no muerte,
la esperanza de suspenderme sobre tus piernas
en estos los tiempos inertes, 
quedarme inmóvil mientras todo pasa,
mientras el tiempo corre y las voces colisionan,
mientras las estrellas se mueren sin dar aviso
y nosotros seguimos sin  saber de nada, 
ni de estructuras, ni de modales,
no conocemos lo "importante"
pero sabemos algo,
sabemos de esto, de esta verdad, 
de esto que está trenzado sin peros ni quizáces, 
con la verborrea, la palabrería, su fetichismo,
arremolinados y tirados por la borda, 
pero petrificados nos quedamos, 
mirando al frente, sin escupir al cielo,
tan fijo al frente, que nos clavamos las pupilas 
y nos esfumamos con el viento,
que nos quemamos con el fuego
y nos disolvemos con el agua, 
pero por nada, nos endurecemos con la tierra
pero por nada, nada, nos volvemos piedra.

2 comentarios:

  1. Este esta muy bueno, te lleva y define esa sensibilidad y certezas de la comunión. Bonita encapsulación jaja :)

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