Dame cinco minutos más, la típica frase al despertar. Nuevo día, nuevo diario, comienzo escribiendo a diario. Me aburren los titulares, bajadas y los cuerpos, abro mi biblioteca en silencio. Quijote es lo que encuentro, le doy una ojeada para ver lo que hay dentro. 5 minutos más pido cuando veo el reloj y salgo de mi morada, y ya comienzo hablar como el ingenioso hidalgo. Alcanzo a correr hacia la cocina y tomo “Crónicas Marcianas” con un rico café, veo la hora de nuevo y debo tomar mi nave espacial, Bradbury me contagió de nuevo.
Tomo el autobús y miro el firmamento, veo los amaneceres en los mundos, la magia antes del amanecer del tiempo es lo que me pongo a pensar y miro hacia la derecha y paso por Azkaban.
Llego a mi trabajo y entro a mi oficina, y el ogro de todos los días me espera. Desenvaino mi espada como todos los días y logro domar al ogro. El ogro invita a Baco y oímos sus tonadas. Es un nuevo día, nada monótono, quizás hasta ahora nada nuevo, pero esto todavía no empieza, miles de historias me esperan detrás de esa puerta.
Ray Daydream
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