y se impuso la calma,
y los días se fueron acabando lentos y solitarios...
y ya no sé para qué siguen corriendo las gentes,
y tampoco para qué yo estoy tan quedo y en silencio,
y ahora sufro menos, por que todo es menos importante,
y como no corro a ninguna parte, nadie me ve,
y como no alcanzo a nadie, nadie me escucha,
y no sé si eso es bueno o malo, si tengo que hacer algo,
o si tengo que sentarme y esperar el fin,
en la esperanza de que luego de la vida no haya nada más.
PeB.
en la esperanza de que luego de la vida no haya nada más.
PeB.
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