Nos paramos en dos patas en busca de un astro perdido, y descubrimos que la única manera eficaz de despojarnos de ésta, nuestra incipiente vergüenza, era mirarnos el uno al otro mientras nos dejábamos acariciar por el ritmo convulsivo del Universo latente.
Lo has dicho tú y de una manera tan bella y sencilla, no veo mejor forma en que esto pudo haber sido plasmado.
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