jueves, 11 de diciembre de 2014

Reloj de arena

Entre los dedos
escurre el tiempo.
Volvimos a sentirlo desvanecerse
dejando apenas unas huellas,
recuerdos,
a la memoria.
La paradoja del segundo
los instantes tan intensos
y breves
y escurridizos
nada dura más que un suspiro
en este mundo.

Condenados a explotar el momento
a no perder un detalle
de una mirada de fuego,
ni olvidar el más mínimo roce de pieles
ni el más insigne aroma;
pues sin aviso volverán tenuemente
para marearnos 
y confundirnos
transportándonos momentáneamente
a una vorágine intemporal
dando vuelta el reloj de arena
solo por unos instantes,
porque somos animales efímeros,
somos animales del recuerdo.
Somos animales ausentes, pero animales al fin.


R.K.