viernes, 8 de noviembre de 2013

La aniquilación


La aniquilación, no la muerte,

pues quien sabe si hay un espíritu trascendente,

y tal vez luego la resurreción, o el infierno, o lo que sea,

y entonces el fin de la vida no es garantía de nada, y el sufrimiento no se acaba.

La aniquilación, el cese del ser, del existir, la nada.

Un no yo, la ausencia del más pequeño trazo de lo que soy, y de lo que fui.

Ni la ínfima conciencia capaz de comprender o percibir, la ausencia total.

La negación del cosmos, el caos absoluto.

No el Mal, sino la inexistencia más esencial de cualquier Bien, aún como intención.

La aniquilación.


PeB.

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