Fugazmente , así puedo describir la forma en que nos conocimos, en este momento no encuentro un mejor adjetivo.
Subí al metro concentrada en escuchar una buena canción para no aburrirme en ese largo camino cuando subiste al mismo metro que yo, justo antes de que cerraran las puertas. Mi concentración por la música y por todo mi alrededor desapareció por completo, una rara sensacional, como si solo existieras tu. Ese brillo especial de tus ojos, tu pelo castaño tapando tu ojo izquierdo, tu ropa de escolar y esa sonrisa perfecta eran simplemente maravillosas, con tu espalda apoyada en una de las puertas del metro y las manos en los bolsillos que te daban un estilo particular y un aire totalmente sensual.
Mi yo interno me repetía una y otra vez que te hablara aunque sea para preguntar una estupidez, pero mi cabeza razonaba y se daba cuenta que en definitiva eso no estaría bien, por lo que no me atreví a hacer nada mas que mirarte fijamente. Cuando tu mirada y la mía se cruzaron fue el momento de mayor tensión, algo totalmente difícil de plasmar en un papel. Llegamos a estación Simón Bolívar, el punto donde bajaste con tus amigos. Una parte de mi quería ir tras de ti y hablarte, pero mi razón me repetía "no, eso definitivamente no seria una buena idea" así, hasta que se cerraron las puertas y partió, a medida que el metro se alejaba me cuestionaba el por que no te dije nada, pero en fin... ya estaba hecho. El destino una vez mas me había dado una gran sorpresa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario