viernes, 8 de noviembre de 2013

Santiago100p (cuentos cortos)


"Aquí estaba, era tarde, esperando, ¿qué?, no sé, sólo esperaba, sentado en un banquillo, contemplando el entorno, las manchas de tinta incipientes, brotando de pequeños espacios de tierra, luchando por convertirse en hermosas pinturas sumi-e. Y las estrellas amarillas, pequeñas, débiles, desprendían una luz tenue, pero que iluminaban como luciérnagas el lugar, noté algunas viejas: titilaban constantemente. Y los gigantes, en todas partes, con miles de ojos, la mayoría cerrados a esta hora, aunque algunos hacían el esfuerzo por abrirse, lo lograban, y se cerraban al rato, sí, esa calle, era una calle común de Santiago."

"Era temprano, alrededor de las 7, él tenia que irse, era una despedida rápida, él la quería mucho, gastaba mucho tiempo de su fin de semana juntos, tenía un sinfín de momentos felices y mágicos con ella, la contemplo otro instante, se acercó, ya listo para partir, y se abalanzó un instante sobre ella, la abrazaba como podía, un poco triste, pero él sabia que era necesario, tenía que partir, se alejó de ella lentamente, ya era hora, y no había tiempo para llorar, después de todo, uno siempre debe decirle adiós a su cama al ir a trabajar."

"Son las 8 a.m y nuestro héroe se traslada a su trabajo en el metro, parado frente a la puerta veía su reflejo y el de los demás, los odiaba a todos, ya que todos eran unos borregos desalmados y de expresión indiferente, nuestro héroe los miraba con rencor, preguntándose:”¿por qué vivían aquellos borregos?, ¿por qué no los quemaba con un lanzallamas?, al avanzar el tren nuestro héroe veía su reflejo y el de los demás, y se daba cuenta que su odio era con él mismo, por no poder salvarse, por no ser más que otro simple borrego."

Nero valz

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