martes, 4 de febrero de 2014

Las Venas del Mundo.-

"La vida es movimiento y el movimiento es vida"
E.T.M.


Hoy dí un viaje
por las venas del mundo.

Las miré,
las besé,
y me embriagué.

Ellas me trascendieron
con su luz contemplativa.

Luz azul.

Yo me embriagué.
Me embriagué con ellas.

Hoy dí un viaje
por las venas del mundo,
o del Espíritu.

Ellas pasaron a través de mí,
y me iluminaron
en cielo de nula aspereza.

Yo simplemente me entregué a ellas
y volé.

Las venas del mundo,
el mensaje de su corazón;
hoy me abrazaron,
me envolvieron,
y me acurrucaron.

Yo,
me entregué.-

domingo, 2 de febrero de 2014

"It may sound presumptuous of me, but in my humble way, i’ve suffered as much physical pain as Jesus.
And his torments were rather brief.
Lasting some four hours, I gather?
I feel that he was tormented far worse on an other level.
Maybe I’ve got it all wrong.
But just think of Gethsemane, Vicar.
Christ’s disciples fell asleep.
They hadn’t understood the meaning of the last supper, or anything.
And when the servants of the law appeared, they ran away.
And Peter denied him.
Christ had known his disciples for three years. They’d lived together day in and day out, but they never grasped what he meant.
They abandoned him, to the last man.
And he was left alone.
That must have been painful.
Realizing that no one understands.
To be abandoned when you need someone to rely on, that must be excruciatingly painful.
But the worse was yet to come.
When Jesus was nailed to the cross, and hung there in torment, he cried out: “God, my God!” :“Why hast thou forsaken me?”
He cried out as loud as he could.
He thought that his heavenly father had abandoned him.
He believed everything he’d ever preached was a lie.
The moments before he died, Christ was seized by doubt.
Surely that must have been his greatest hardship? ...
...God’s silence."


("Winter light", I. Bergman.)

sábado, 1 de febrero de 2014

Aprendizaje.-

"High is the way, but our eyes are upon the ground"
Tool

La vida es un cúmulo de símbolos que, como nebulosa, aparecen frente a nosotros para dar origen a todo lo existente.
El Sol, la Luna y las estrellas, fundamentos de todo lo que pulula, nos entregan las luces del día y la noche junto a las coordenadas de la inmensidad, la revelación de lo inconmensurable y la oportunidad de ver a través del velo de Isis.
Mientras, aquí, nuestra Madre Tierra, junto a todos sus hijos, nos traen la oportunidad de ver, oler, intuir y tocar la lejanía de los astros y sus más íntimas cristalizaciones en el presente.
Se dice que los sueños nos muestran una realidad ilusoria, pero, sólo de vez en cuando, la realidad nos entrega sueños ilusorios; sueños materiales a través de los cuales tenemos la oportunidad de trabajar al rojo vivo las partes más esenciales de nuestro ser, en una separación alquímica de nuestros elementos más profundos de los más mundanos y vanos.
Es, por ello, necesario ser capaz de ver la magia y de sentir nuestro cuerpo en sus percepciones más sutiles.
El humano, en su aparentemente irreductible cobardía gregaria, levanta muros contra estos libros sagrados y universales, a la vez que crea sus propios confusos y disfuncionales significados sin tener un ápice de conocimiento sobre las materias primas que emplea, -esto es, su completa exterioridad-; rodeándose de mentira y muerte sobre la que hace descansar, tambaleante, su seguridad.
Vivimos, entonces, adormecidos; alienados del significado de las cosas que se nos presentan y del sentido y conocimiento de nuestro propio ser.
¿Conoces la maquinaria de tu existencia, el asombroso sistema que nos mantiene hoy vivos y despiertos?. ¿Cuál es tu impulso más profundo, aquello que hasta casi mueve tu conciencia, tus latidos y tus florescencias más eléctricas?.
Eres Tú, esencial, pero no te conoces. "Vives y no te ves vivir"... pero esto no es inexorable.
La modernidad, junto a todos sus miedos y mentiras, se ha intentado afirmar del ámbito más obvio y aparentemente seguro del accionar humano: la racionalidad, y junto a ello ha acallado todo el riesgo -claramente prejuicioso- de descontrol que le representa nuestra corporalidad y la sutileza que encapsula.
Es una reacción natural, y hasta quizás sana, de no haber comprendido a Dios o al Todo. Pero el principal problema surge cuando nos estancamos en la comodidad del miedo adormecido, de la inconsciencia.
La conciencia es conocimiento que otorga el dominio de acción a nuestra voluntad, y el conocimiento es toda aquella síntesis de lo percibido mediante nuestro cuerpo, junto al juego esencial, a veces cierto, a veces falso; de las ideas. Por tanto la pregunta es: ¿estás sintiendo todo lo que podrías sentir?
Es necesario volvernos progresivamente sensibles. De lo contrario, nuestra racionalidad no será más que una aberración por no cumplir aquella función a la que fue específicamente designada: permitirnos conocer al Universo y a nosotros mismos.
Una racionalidad que se tenga a sí misma como fundamento no hallará otro camino que el del artificio y la mentira pretenciosa. Una suerte de agujero auto-indulgente que nos sume en la falsedad al convertir en aparentes seguridades a nuestros miedos proyectados. Esto es, la inútil forma en que intentamos desentendernos del mundo. No podría ser otro el camino tautológico de crearse, enteramente, a sí mismos.
Nosotros hacemos los lugares, pero los lugares también nos hacen a nosotros, es esto un ecosistema. Los símbolos están ahí, la vida está esperando, casi resistiendo; comencemos a vivirla, también a cuidarla.