jueves, 11 de diciembre de 2014

Reloj de arena

Entre los dedos
escurre el tiempo.
Volvimos a sentirlo desvanecerse
dejando apenas unas huellas,
recuerdos,
a la memoria.
La paradoja del segundo
los instantes tan intensos
y breves
y escurridizos
nada dura más que un suspiro
en este mundo.

Condenados a explotar el momento
a no perder un detalle
de una mirada de fuego,
ni olvidar el más mínimo roce de pieles
ni el más insigne aroma;
pues sin aviso volverán tenuemente
para marearnos 
y confundirnos
transportándonos momentáneamente
a una vorágine intemporal
dando vuelta el reloj de arena
solo por unos instantes,
porque somos animales efímeros,
somos animales del recuerdo.
Somos animales ausentes, pero animales al fin.


R.K.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Traficantes de sonrisas - BRG

“Cada mañana entramos al campo de concentración del transporte público. Acá nada es gratis: por viajar nos cobran un cuarto del sueldo por el que viajamos, y pagamos hasta los gramos de tranquilidad con los que despertamos. Veo enojos, veo tristezas, veo decepciones y desesperanzas. Por suerte aun los veo a ellos, los traficantes de sonrisas, los que siguen dando vida aunque este prohibida la cultura o la comida.”

La roja de todos - BRG

"Roja es la sangre, rojo es el fuego, rojas son las quemaduras. Y así están nuestras manos, manchadas de muerte, manchadas de silencio, manchadas de aceptación. Esa es nuestra camiseta, la que olvidamos entre el bombo y la vuvuzela, esa es la nuestra, la roja de todos."

(En memoria de Marco Antonio Cuadra Saldías, chofer y dirigente sindical de la empresa RedBus - Transantiago, fallecido tras haberse quemado a lo bonzo como forma de protesta el 2 de Junio de 2014)

jueves, 11 de septiembre de 2014

4.8.18.

Escudriñaré tus ojos 
Hasta poder ver a través de ellos
Escudriñaré tus silencios
Hasta sentir cómo gritan dentro mío
Hundiré mis dedos en tu alma
Hasta descubrir todos tus secretos
Todos tus manantiales de
Verdades tuyas secretas para todos
Ternura incomparable diáfana y solitaria
Alejada tanto de todos
Que aún ha de oler a pureza.
Quiero conquistarte
Para poder pertenecerte por completo
Sin miedos ni ataduras
Incluyo ya sin el hilo rojo.

sábado, 2 de agosto de 2014

Otro ciclo

Me guardé, 
me volví semilla 
en el mar atormentado
del mundo 
de la razón 
de la acción 
inconciliados. 

Me volví semilla 
porque ya he muerto 
suficientes veces 
sin alcanzar que mis pétalos 
llegaran al pájaro del Sol. 

Semilla perdida 
Semilla conflictiva 

En busca de tierra 
sobre la que ya me poso, 
me metí en las profundidades 
de mi bosque interno
como el ojo refractario 
del cual tomé la forma 

Yo, semilla sin pupila 
porque miro hacia dentro 
para luego extenderme al afuera 
constante en mi camino 
de aire hasta el cielo 

Mañana bañaré en mi eclosión 
a todo el jardín que me acompaña 
Luego engendraré otras semillas 
y les entregaré todo el almíbar de mi fruto 

Me volví semilla, 
hoy germino mi rumbo.

sábado, 26 de julio de 2014

Walking around

Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
Navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tapias mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
ateridos, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.
Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.

Pablo Neruda

sábado, 21 de junio de 2014

Callejon sin salida - BRG

“Desde su departamento una abuelita observa la vida sentada en un sillón. Sin duda, las callejuelas de Santiago contienen esa cultura picaresca que solo se aparece por las noches, como un viejo fantasma encarcelado por la rutina del mediodía, la que el chileno de oficina abandonó. 
Abajo se observa un grupo de gente. La abuelita abre la ventana, pese al frio, para distinguir la dulce melodía de la música callejera. Ciclistas, abuelitos, fotógrafos, jóvenes, parejas, niños. Todos se sacan sus mascaras y comparten sus sonrisas esbeltas al son de la música.
La abuelita se pone los audífonos, los que guarda por el dia para no percibir el bullicio de las micros, de las bocinas, de la ciudad. Baja de su departamento para compartir la alegría que sale de las alcantarillas solo cuando el sol se esconde.
Pero cuando llegó a la calle ya no se escuchaba la dulce melodía, se veía una luz roja, un carabinero pasando una multa. La gente observaba indignada la situacion, pero como de costumbre, nadie hacia nada.”

miércoles, 11 de junio de 2014

102.

Suicídate mientras te miro a los ojos 
Y me masturbo, temblando, 
Viendo como tus ojos pierden fugazmente el fulgor
Mientras agito mi más amada daga
Que tantas veces te obligué a guardar
En tu inmunda funda, sin gritar.
Eyaculo la negra peste en tus ojos muertos
Mientras caes en el piso de esta habitación
Fría y marchita
Como las sombras negras que caminan alrededor
A través y encima nuestro
Que susurran blasfemias indecibles
Mientras tu cuello se hunde en el carmesí.

101

"Me encontrarás entonces Pescándome a apuñalás con mis demonios, Con mi puñal en la mano derecha Defendiéndome con la mano izquierda, encima de ella La bandera blanca rechazada por todos ellos Cuando pedí por fin paz, incluso ofreciendo Lo único que me viene quedando Mi orgullo Me encontrarás entonces Y no te acerques ni por si acaso Te me confundirás con ellos Me recuerdan tanto a ti Algunos tienen tu misma cara Pero son mordaces, directos Sardónicos, son Son hijos nuestros, después de todo al final de todo"

sábado, 10 de mayo de 2014

Croma - BRG






“Te veo caminar, pero no avanzas, estás tan diminuto… Pasa la imagen de fondo tras de ti, y sin que lo percibas, confluye coherente a tu paso”

jueves, 8 de mayo de 2014

Segundos de perfeccion - BRG

“El sol se asomaba por la cordillera, como todos los días, solo que no era un día normal. Se despertó el filósofo sin esa inquietud que le es inherente, ahora lo comprendía todo, y quizás por ello mismo, no entendía nada. Se dispuso a tomar la pluma, pero al sumergirla en el tintero se percato de que no quedaba gota alguna. El día siguió su curso, lo había olvidado todo.”

martes, 6 de mayo de 2014

Vuela con el viento - BRG

“Caminaba por los pasajes de Santiago, no son como los de las películas, están llenas de hoyos con posas, ayer llovió. El viento era frío, mis manos no lo saben, conservan el calor mientras se mantienen junto a ella. De un momento a otro, se siente el frio, se siente su ausencia. Desde entonces no la vi más, se había ido con el viento. La ultima hoja de Liquidámbar que me traía el otoño.”

sábado, 29 de marzo de 2014

Soledades

Ellos tienen razón
esa felicidad
al menos con mayúscula
                                           no existe
ah pero si existiera con minúscula
sería semejante a nuestra breve
                                                        presoledad
después de la alegría viene la soledad
después de la plenitud viene la soledad
después del amor viene la soledad
ya sé que es una pobre deformación
pero lo cierto es que en ese durable minuto
uno se siente
                        solo en el mundo
sin asideros
sin pretextos
sin abrazos
sin rencores
sin las cosas que unen o separan

y en esa sola manera de estar solo
ni siquiera uno se apiada de uno mismo
los datos objetivos son como sigue

hay diez centímetros de silencio
              entre tus manos y mis manos
una frontera de palabras no dichas
              entre tus labios y mis labios
y algo que brilla así de triste
              entre tus ojos y mis ojos

claro que la soledad no viene sola
si se mira por sobre el hombro mustio
de nuestras soledades
se verá un largo y compacto imposible
un sencillo respeto por terceros o cuartos
ese percance de ser buenagente

después de la alegría
después de la plenitud
después del amor
                       viene la soledad

conforme
              pero
qué vendrá después
de la soledad

a veces no me siento
                             tan solo
si imagino
mejor dicho si sé
que más allá de mi soledad
                                            y de la tuya
otra vez estás vos
aunque sea preguntándote a solas
qué vendrá después
                              de la soledad


-Mario Benedetti.

jueves, 27 de marzo de 2014

El amanecer del Valhalla

Los gritos de las diosas de la muerte resuenan incesantes mientras la trompeta suena terrible e inevitable, sin embargo con sabor a amanecer, relatando que ha llegado el despertar de la gloria eterna para el caído en batalla, del triunfo final sobre la voluble y efímera existencia. Ángeles de alas negras caen mientras el sol cada vez alumbra más cerca del cadáver aún fresco, en un lugar donde ya no están sus camaradas en la cruenta guerra. La trompeta se ha vuelto amistosa y magnífica, el sol ha llegado a los pies del cadáver, y con él, el terrible resueno de que es el fin. El grito de las diosas de la muerte en guerra se desvanecen y retornan, desde adentro de él, con un halo de ser macabras, que provocan revolcarse en la oscuridad de la incertidumbre, como en una ola arremolinada. Pero luego el amanecer de la vida y gloria eterna resurge tranquila, como una marcha de ángeles, como una marcha de las valkirias, con los gritos ya amainados y el mar ya tranquilo y diáfano, que tras eso desaparece. El sol sigue ascendiendo y la muerte muestra su resplandor incandescente, cada rayo del sol se vuelve parte del ejército del fin, inevitable y lleno de luz.
A ratos la muerte relata su verdad tan cruda que suena a crueldad del destino, pero realmente en ella reside una paz potente y poderosa, en la que en su manto negro se refugian las criaturas inocentes y llenas de luz.
De la sangre del suelo ahora surgen nardos, de las heridas mortales, manantiales de agua eterna, del grito último de guerra, del estómago apretado y desesperado, la paz infinita. El valhalla se vislumbra.

R

¿Qué te parece si tus demonios y los míos salen a jugar juntos,
y solos, tú y yo, nos vamos a pasear a otro lugar, mientras la lluvia cae y el papel aún queme entre los dedos?.
Prometo ser como una roca cuando flaquees, estar ahí y deberte mi lealtad, el día que seas capaz de darme la tuya. No pido más.
Ni malos intereses, ni sucias intenciones son las que escondo. Mis demonios están jugando con los tuyos, ahora soy sólo mi inocente sonrisa antes de sentirme timado, mi alegría antes de descubrir las mentiras, mi fe antes de conocer la desesperanza. Soy lo que queda de mi, lo que hay tras mi desdén por todo, tras esas criaturas con las que he aprendido a vivir. 
No sé quién seas tú tras todo ese dolor, tras todas esas criaturas con las que aún no has aprendido a vivir, así que sólo prefiero pasear contigo mientras la lluvia cae el y el papel aún quema entre los dedos.  
Y si la lluvia te empapa te invito a secarte en mi coraza, te invito para entonces y para siempre si quieres.
A cambio no pido más que poder mirarte a los ojos lo suficiente como para que dejen ellos de hipnotizarme, al menos tanto. 

martes, 4 de febrero de 2014

Las Venas del Mundo.-

"La vida es movimiento y el movimiento es vida"
E.T.M.


Hoy dí un viaje
por las venas del mundo.

Las miré,
las besé,
y me embriagué.

Ellas me trascendieron
con su luz contemplativa.

Luz azul.

Yo me embriagué.
Me embriagué con ellas.

Hoy dí un viaje
por las venas del mundo,
o del Espíritu.

Ellas pasaron a través de mí,
y me iluminaron
en cielo de nula aspereza.

Yo simplemente me entregué a ellas
y volé.

Las venas del mundo,
el mensaje de su corazón;
hoy me abrazaron,
me envolvieron,
y me acurrucaron.

Yo,
me entregué.-

domingo, 2 de febrero de 2014

"It may sound presumptuous of me, but in my humble way, i’ve suffered as much physical pain as Jesus.
And his torments were rather brief.
Lasting some four hours, I gather?
I feel that he was tormented far worse on an other level.
Maybe I’ve got it all wrong.
But just think of Gethsemane, Vicar.
Christ’s disciples fell asleep.
They hadn’t understood the meaning of the last supper, or anything.
And when the servants of the law appeared, they ran away.
And Peter denied him.
Christ had known his disciples for three years. They’d lived together day in and day out, but they never grasped what he meant.
They abandoned him, to the last man.
And he was left alone.
That must have been painful.
Realizing that no one understands.
To be abandoned when you need someone to rely on, that must be excruciatingly painful.
But the worse was yet to come.
When Jesus was nailed to the cross, and hung there in torment, he cried out: “God, my God!” :“Why hast thou forsaken me?”
He cried out as loud as he could.
He thought that his heavenly father had abandoned him.
He believed everything he’d ever preached was a lie.
The moments before he died, Christ was seized by doubt.
Surely that must have been his greatest hardship? ...
...God’s silence."


("Winter light", I. Bergman.)

sábado, 1 de febrero de 2014

Aprendizaje.-

"High is the way, but our eyes are upon the ground"
Tool

La vida es un cúmulo de símbolos que, como nebulosa, aparecen frente a nosotros para dar origen a todo lo existente.
El Sol, la Luna y las estrellas, fundamentos de todo lo que pulula, nos entregan las luces del día y la noche junto a las coordenadas de la inmensidad, la revelación de lo inconmensurable y la oportunidad de ver a través del velo de Isis.
Mientras, aquí, nuestra Madre Tierra, junto a todos sus hijos, nos traen la oportunidad de ver, oler, intuir y tocar la lejanía de los astros y sus más íntimas cristalizaciones en el presente.
Se dice que los sueños nos muestran una realidad ilusoria, pero, sólo de vez en cuando, la realidad nos entrega sueños ilusorios; sueños materiales a través de los cuales tenemos la oportunidad de trabajar al rojo vivo las partes más esenciales de nuestro ser, en una separación alquímica de nuestros elementos más profundos de los más mundanos y vanos.
Es, por ello, necesario ser capaz de ver la magia y de sentir nuestro cuerpo en sus percepciones más sutiles.
El humano, en su aparentemente irreductible cobardía gregaria, levanta muros contra estos libros sagrados y universales, a la vez que crea sus propios confusos y disfuncionales significados sin tener un ápice de conocimiento sobre las materias primas que emplea, -esto es, su completa exterioridad-; rodeándose de mentira y muerte sobre la que hace descansar, tambaleante, su seguridad.
Vivimos, entonces, adormecidos; alienados del significado de las cosas que se nos presentan y del sentido y conocimiento de nuestro propio ser.
¿Conoces la maquinaria de tu existencia, el asombroso sistema que nos mantiene hoy vivos y despiertos?. ¿Cuál es tu impulso más profundo, aquello que hasta casi mueve tu conciencia, tus latidos y tus florescencias más eléctricas?.
Eres Tú, esencial, pero no te conoces. "Vives y no te ves vivir"... pero esto no es inexorable.
La modernidad, junto a todos sus miedos y mentiras, se ha intentado afirmar del ámbito más obvio y aparentemente seguro del accionar humano: la racionalidad, y junto a ello ha acallado todo el riesgo -claramente prejuicioso- de descontrol que le representa nuestra corporalidad y la sutileza que encapsula.
Es una reacción natural, y hasta quizás sana, de no haber comprendido a Dios o al Todo. Pero el principal problema surge cuando nos estancamos en la comodidad del miedo adormecido, de la inconsciencia.
La conciencia es conocimiento que otorga el dominio de acción a nuestra voluntad, y el conocimiento es toda aquella síntesis de lo percibido mediante nuestro cuerpo, junto al juego esencial, a veces cierto, a veces falso; de las ideas. Por tanto la pregunta es: ¿estás sintiendo todo lo que podrías sentir?
Es necesario volvernos progresivamente sensibles. De lo contrario, nuestra racionalidad no será más que una aberración por no cumplir aquella función a la que fue específicamente designada: permitirnos conocer al Universo y a nosotros mismos.
Una racionalidad que se tenga a sí misma como fundamento no hallará otro camino que el del artificio y la mentira pretenciosa. Una suerte de agujero auto-indulgente que nos sume en la falsedad al convertir en aparentes seguridades a nuestros miedos proyectados. Esto es, la inútil forma en que intentamos desentendernos del mundo. No podría ser otro el camino tautológico de crearse, enteramente, a sí mismos.
Nosotros hacemos los lugares, pero los lugares también nos hacen a nosotros, es esto un ecosistema. Los símbolos están ahí, la vida está esperando, casi resistiendo; comencemos a vivirla, también a cuidarla.

miércoles, 15 de enero de 2014

Rayuela, Capítulo 93 – fragmento

"...Pero el amor, esa palabra... Moralista Horacio, temeroso de pasiones sin una razón de aguas hondas, desconcertado y arisco en la ciudad donde el amor se llama con todos los nombres de todas las calles, de todas las casas, de todos los pisos, de todas las habitaciones, de todas las camas, de todos los sueños, de todos los olvidos o los recuerdos. Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estas del otro lado, ahí donde me invitas a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo mas profundo de la posesión no estas en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas  en que me atormenta que me ames (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado, jamás Wright ni Le Corbusier van a hacer un puente sostenido de un solo lado, y no me mires con esos ojos de pájaro, para vos la operación del amor es tan sencilla, te curarás antes que yo y eso que me querés como yo no te quiero. Claro que te curarás, porque vivís en la salud, después de mí será cualquier otro, eso se cambia como los corpiños. Tan triste oyendo al cínico Horacio que quiere un amor pasaporte, amor pasamontañas, amor llave, amor revólver, amor que le dé los mil ojos de Argos, la ubicuidad, el silencio desde donde la música es posible, la raíz desde donde se podría empezar a tejer una lengua. Y es tonto porque todo eso duerme poco en vos, no habría más que sumergirte en un vaso de agua como una flor japonesa y a poco empezarían a brotar los pétalos coloreados, se hincharían las formas combadas, crecería la hermosura.. dadora de infinito, yo no sé tomar, perdoname. Me estás alcanzando una manzana y yo he dejado los dientes en la mesa de luz. Stop, ya está bien así. También puedo ser grosero, fijate. Pero fijate bien, porque no es gratuito.
         ¿Por qué stop? Por miedo de empezar las fabricaciones, son tan fáciles. Sacás una idea de ahí, un sentimiento del otro estante, los atás con ayuda de palabras, perras negras, y resulta que te quiero. Total parcial: te quiero. Total general: te amo. Así viven muchos amigos míos, sin hablar de un tío y dos primos, convencidos del amor-que-sienten-por-sus-esposas. De la palabra a los actos, che; en general sin verba no hay res. Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como sise pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al vesre. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto. Pero estoy solo en mi pieza, caigo en artilugios de escriba, las perras negras se vengan como pueden, me mordisquean desde debajo de la mesa."



lunes, 13 de enero de 2014

knock knock

         El último hombre sobre la tierra murió de un infarto en el sillón de su casa después de oír a alguien golpear a la puerta.

domingo, 12 de enero de 2014

En ese hermoso momento ...


La sangre se torna más densa,
como cargada de un extraño metal pesado
de un color que no es uno
sino que es un momento entero.
El momento previo a que las nubes
con sus hermosos diseños
que solo pueden ser obra de quién sabe quién
completen el cielo en su totalidad.
Cargándose más a cada instante
como lo hace mi sangre ahora mismo
y volviéndose más oscuras pero jamás negras.
Un metal frío, que brota cada cierto tiempo
y que solo ella puede diluir como es debido.
Aunque ella sea la que lo provoca todo, no con intención
-consciente-
claro está.
Pero de igual manera, mi amor.
Mi vida comienza a saturarse cada día más con estas paradojas
como esas nubes casi negras.
Y es casi divertido
como siempre se sabe cuando parar antes de que todo precipite.
La batalla por lograr comprender ese momento
al menos yo, la di por perdida.   

Dave Matthews Band Summer Tour Warm Up - Grey Street 6.29.12


sábado, 11 de enero de 2014

Jugueteo de artes

Nuestros artes son distintos,
radicalmente distintos:
combaten
se odian,
se complementan y se admiran
se aman, se fuerzan:
se violan.

Siempre he envidiado a aquellas que plasman
que sellan en un canvas a un otro
que en cierto sentido
capturan y comparten un trozo

de sus almas.

Sin embargo mi "arte" opera distinto,
de una forma menos concreta
más directa:
consentidamente invasivo.


Mas no puedo por ejemplo
sellar una vez y para siempre
lo hermoso de tus ojos
el brillo de tu pelo,
pero puedo facilmente
indicar cada parte
describir cada movimiento 
de tu sonrisa
de tu mirada
de tus brazos
de tus piernas
de tus manos
en la brisa.

Puedo describir la seriedad de tu mirar

que de un segundo a otro
y por un leve instante
por un pestañeo
se vuelve traviesa:
inquieta.


Puedo, por ejemplo, desvestirte,
lentamente,
señalando como florecen tus hombros
y las cuencas bajo tu cuello
con cada desliz de tu blusa.
Puedo indicarte el contraste
entre tu mirada clara
con tu cabello chocolate.
Señalarte también la risa nerviosa
que brota de tus labios
colorados de rojo intenso
cuando llegamos al final de la tela
en ese momento donde la realidad
rosa con el verso,
ese momento donde tu mirada
se conjuga con la picardía
dejando de lado toda seriedad,
ese momento donde sobra la palabra
y el idioma cambia:
los cuerpos; la piel habla.


Puedo decirte, finalmente,
de quien depende mi "arte".

A diferencia del tuyo que habla
mediante los ojos de quienes miran el canvas,
de que tan dulces o violentos
hayan sido tus trazos, tus lineas
tus colores, tu mirada.
el mio depende en cada momento
a cada segundo
de nosotros dos
de como nos conectemos
de lo que imaginemos en conjunto.

A fin de cuentas de lo que depende mi "arte"
es de cuanto me permitas invadirte, imaginarte:
atraparte.



 R.K.

jueves, 9 de enero de 2014

Hombre de Nieve

Hace un tiempo, en las villas del Norte de Alemania, en las montañas, existió un hombre de nieve, pero no era cualquier hombre de nieve, sino que era el último hombre de nieve, toda su especie había empezado a derretirse por una extraña razón que desconocía, hace algunos años, cuando era un niño en la primera infancia, oh pobre hombre de nieve, solo allí en las heladas montañas. Este pobre hombre estaba solo, pero no quería estarlo y  tenía miedo de seguir estando solo, completamente solo, quería bajar de las montañas para buscar alguien que quiera estar con él, para así ya no estar solo, pero los hombres de nieve no pueden nunca bajar de las montañas, porque su cuerpo es tan helado que congelan lo que tocan, y un día... el hombre de nieve bajo de las montañas porque no pudo aguantar estar solo, él no sabía que congelaba cosas, y cuando bajó, tocó un perro y lo convirtió en hielo entonces, preocupado pensó: "debe haber alguien que no se congele al tocarme" y viajó por el pueblo que estaba al pie de la montaña buscando a ese alguien, pero sin querer...en su camino congelaba más cosas, un hombre llamado Franz, una mujer llamada Bertha, un gato con un collar que decía “Allen”, todos convertidos en hielo por ser tocados por el hombre de nieve, que se tornaba cada vez más triste y melancólico, el hombre de nieve llegó a la casa del herrero de la villa, que decían tenía un extraño ser encerrado en su caldera, y al verlo le preguntó: "¿Tú que conoces las cosas más ardientes, hay alguna que pueda hacerme compañía sin tocarme y congelarse?" a lo que el herrero respondió: "Es muy probable que el espíritu de mi caldera pueda hacerte compañía hombre, pero es mi fuente de trabajo, no puedo entregártelo así como así, tienes que darme algo a cambio", el hombre de nieve no tenía nada, con suerte se tenía a sí mismo, así que no podía hacer el trato con el herrero, y empezó a marcharse, viendo la melancolía del hombre de nieve al retirarse, el herrero se sintió triste por su destino, y le dijo:" espera hombre, comprendo tu cruel pesar, así que te permitiré ver al espíritu de mi caldera, pero solo esta vez, ninguna más", entonces el herrero hizo unos pequeños símbolos en la caldera y con chispas centelleantes y con un rojo incandescente salió de la caldera un espíritu antropomórfico con forma de mujer, que miró al hombre de nieve y al herrero y dijo:" ¿Para qué me necesitáis señor?" el herrero le contó el destino de este hombre de nieve, y el espíritu se acercó a verlo más de cerca, vio su mirada melancólica, a pesar de su cara alegre por ver a alguien que podría soportar su tacto, y se compadeció de él, ya que entendía su triste destino, entonces le dio un fuerte abrazo al hombre de nieve, y en efecto, no se congelo, el hombre y el herrero se asombraron, pero en especial el hombre, se sintió extremadamente feliz, por fin había conocido alguien que no era congelado por su tacto, y en su mirada ese semblante triste y melancólico desapareció, solo por un instante, fue realmente feliz, solo por un instante, y solo por un instante, el calor que desprendía el espíritu no solo impedía congelarse, sino que derritió al hombre de nieve en un momento, y en la casa del herrero quedó una marca de agua en el suelo, que parecía semejarse al rostro de un hombre feliz.

"
"pobre hombre de nieve, solo y triste allá en las montañas, viendo a la gente del pueblo caminando tomadas de la mano, oh pobre hombre de nieve, solo y triste en las montañas, congela todo lo que toca, el no puede sentir el cálido tacto de otro, oh pobre hombre de nieve, moriría por saber como es un cálido abrazo""

El invierno en el que maté a Andy Warhol.


La tarde en que te vi por última vez, sentí la soledad rondándome. Ese viento congelado que revoloteaba en aquella tarde de julio parecía encarnarla a la perfección. Recordé entonces aquellos días del invierno pasado, cuando el frió me daba el exquisito placer del sufrimiento. Yo vestía aquella polera con el autorretrato de Andy Warhol que tanto te gustaba. La mostraba a todo el mundo, aunque la lluvia hiciera temblar mis brazos, con esas gotas que eran como agujas, caídas directamente desde el cielo. Parecían enviadas por algún justiciero eterno, como el de esas fábulas religiosas que contabas siempre, pretendiendo evitar a toda costa que me enamorara de ti. A pesar de eso, siendo el amor tan sordo como ciego, era evidente que nada, ningún sufrimiento, me haría desistir de ese infranqueable deseo de estar contigo.

Yo sentía orgullo de sufrir si lograba demostrarte que te conocía mejor que nadie, o que podía disfrutar de tus gustos, por eso esa polera era mi estandarte. La lavé más que cualquier otra prenda; en algún momento creí que la usaría por el resto de mi vida, ingenuamente. Me encantaba la sonrisa que esbozabas cuando me veías llegar con ella, y me besabas. Tantos momentos, tantos sentimientos guardaba sólo un pedazo de tela gracias a ti. Ese poder que tenías, esa magia para hacerme alucinar con las cosas que me recordaran tus gestos, o tus palabras, me hacía entregar mi libertad voluntaria y orgullosamente, como si hubiera cometido el crimen de amarte. El peor crimen que pudiera haber cometido.

Ese día, en el que te vi por última vez, había sentido la soledad por primera vez a causa de tu ausencia.  Antes tenía la seguridad de volver a encontrarnos, de volver a mostrarte mi polera y recibir la misma sonrisa como si fuera la primera vez, y besarnos. Ahora habías tomado ese tren maldito a Concepción, dejando como estela las palabras más amargas. Indirectamente, me pediste el odio y el olvido, me pediste odiar las gotas de lluvia, me pediste olvidar tu sonrisa. Incapaz yo de lograr el olvido, trate inconscientemente de odiarte, pero no pude hacerlo sin sonreír a la vez, recordando las últimas palabras que escuche de tu boca: “nunca te olvidaré”.

¿Cómo podría olvidarte, si tú misma me prometiste no hacerlo conmigo? Entregado al más cruel de los calvarios, atormentado por brisas de frio y soledad, y habiendo perdido la fantasía de tu imagen, la lluvia se fue convirtiendo en angustia, y el recuerdo de tu sonrisa en tortura. Ahora que me duelen todos tus recuerdos, quisiera matar la parte de mí que te conoció y que se envició; Quizás por eso, simbólicamente, ahora envuelvo en combustible la prenda que cuidé con tanto esmero, la que tanto amé. Duele, pero es la condena que merezco pagar por ir contra el destino. Al menos el fuego apaciguará el frío, ojalá la soledad.

E.
                            

miércoles, 8 de enero de 2014

Tormenta


Desesperada en las manos del tiempo, me descubro, me veo, de la misma manera que temía (en algún momento) llegar a verme. Me siento frente a mi vida y, entre miradas, sé que lo que me molesta estará presente, presente por la eternidad, mientras no quiera olvidarlo. Y no lo olvido porque no lo consiento, no lo entiendo, no lo quiero entender; me cansa, me tiene con la vista perdida en el diluvio desesperado de mis sentimientos.
Y voy con rapidez, no avanzo, camino por el pasillo que da al centro de mis desdichas, y sigo viendo el mismo punto, desgraciado, oscurecido.
Escribo con mi sangre las palabras que no volveré a leer, corrompo con mis lágrimas las ideas que entrelazan el camino, las deshago, suprimo mi chance de volver atrás. Y sigo en el mismo lugar. No me digas nada, no me susurres que me quieres si no es cierto, no, no me hables. El lugar es lo bastantemente inestable para dejar que me nubles la vista, sin embargo lo haces, lo quieres hacer, no importa ya.
No tengo las respuestas de mi propia vida, no encuentro la salida de las dudas; quiero salir, quiero irme, cerrando las puertas de lo que sé y perderme en lo que sabré luego, ahogarme en mi ignorancia, cortar las venas de mi alma, desangrarme lenta y cadenciosamente…
Tus ojos iluminan lo poco que me queda, eres la intermitencia de mi vida, y te odio. Y entierro mis uñas en la palma de mi mano, pierdo el control porque no sé, no sé lo que eres, no percibo verdad en lo que oigo, no veo sentimientos en tu alma, lo que es absolutamente inaudito. Es posible que quieras hundirme, ¡y no logro leer tu mente! ¿Cómo esperas que me salve (si esperas que lo haga), dejándome fuera de ti, dejándome atrás?
Comprimida en mí, me limito a sonreír, pues estoy feliz, pero oscura dentro.

Estoy apagándome, muriendo, sigo esperándote y eso me mata más rápidamente. ¿Quieres, verdaderamente, que me salve? Pues ven y responde lo que no has dejado que entienda. Deshaz las amarras que alguna vez ataste a mi alrededor, derrumba la muralla que construimos juntos, para no tener contacto. Sé que hay algo mío, entre todo, que sigue vivo en tu mente... déjalo salir.

viernes, 3 de enero de 2014

Las palabras están de más.

¿Qué harías si quedásemos mudos? Si ya no pudiésemos hablar, si ya no pudieras decir "te quiero", ¿cómo harías para que aquellos a quienes amas, lo supieran?

De vez en cuando me gusta jugar a ser muda, mas que nada porque nunca he sido muy buena con las palabras, prefiero un beso, un abrazo, una sonrisa o una caricia, por sobre un simple "te quiero" o un "eres mi mejor amigo". Las palabras no son más que eso, palabras; se las lleva el viento y con el tiempo se olvidan, no duran más que un par de segundos y luego son solo un recuerdo. En cambio las caricias, los besos, las sonrisas, los abrazos pueden durar horas, días, una eternidad, el tiempo que uno desee en realidad. Cada una es distinta a la anterior y a la que le seguirá. El cuerpo es el lenguaje más hermoso que se ha inventado jamás, lenguaje que las palabras intentan imitar sin alcanzar el éxito. Las palabras solo son mensajeros disfrazados que intentan comunicar aquello que el cuerpo puede decir sin esfuerzo alguno.

Es por esto que te quiero proponer un trato, juguemos a ser mudos, regalemos más sonrisas, más besos, más abrazos, más caricias. Reemplacemos las palabras viciadas y alienadas debido al uso, por el bello lenguaje del cuerpo y al final te darás cuenta de que una vez que has logrado demostrar con hechos lo que sientes, las palabras están de más.