jueves, 21 de noviembre de 2013

El Kirikontosh

Clara miraba la laguna a orillas de su casa desde su cuarto, estaba en el ático de la casa de sus abuelos, su madre solía dejarla ahí en las vacaciones mientras ella seguía trabajando, ya estaba cayendo el sol, y su abuela le había advertido sobre dormirse a altas horas de la noche, solía contarle a Clara la historia del monstruo de la laguna, el Kirikontosh. Hace mucho tiempo, supuestamente existió un monje que vivía a orillas del lago, y criaba a todos los niños huérfanos abandonados de los alrededores, pero una noche de verano su casa se incendió y todos los niños murieron, fue tal la melancolía del monje que este decidió renegar a dios y hacer un pacto con el mismo demonio con tal de volver a ver a los niños sólo una vez más, el demonio cumplió su deseo, pero dios no perdonó al monje y lo castigo privándolo de todo sentido, el monje furioso y desconsolado, se lanzó a la laguna, junto a los niños que él mismo llevo a las profundidades, desde entonces se cuenta que en las noches de verano emerge de las aguas para buscar niños y llevarlos a sus aposentos, junto a los cadáveres de sus "hijos", esta era la historia que la abuela contaba a Clara, pero esa noche Clara tenía curiosidad por ver al tal Kirikontosh, quería comprobar si existía algo como ese ser.


    Cuando la noche cayó y la casa estaba en silencio, se levantó de su cama, bajó las escaleras y fue al pie de la laguna junto con una linterna, y esperó al Kirikontosh, miraba la laguna detenidamente, buscando cualquier rastro de movimiento…nada, nada se veía en las aguas, finalmente se aburrió de esperar y molesta caminó de nuevo a la casa, entonces desde las oscuras aguas de la laguna saltó un ser antropomorfo con una especie de abrigo que cubría gran parte de su anatomía, exceptuando las manos y los pies, grisáceos y muy deteriorados, como si hubiera sido expuesto a un ardiente calor, Clara quedó estupefacta ante ese extraño y grotesco ser, que aunque tuviera forma humana, sin duda no era humano, el ser estaba en cuatro patas, pero luego se levantó viendo a la muchacha a través de esa especie de capucha ,por la cual sólo se veían unos ojos rojos, de un fulgor increíblemente fuerte, ante esa mirada, Clara corrió lo más rápido que pudo, el Kirikontosh la observó unos instantes, para luego correr tras de ella, Clara nunca miró hacia atrás, gritaba con fuerza, nunca había presenciado tan horrible criatura, tenía  pánico, terror de ser llevada por ese ser a las oscuras aguas, y sólo corrió sin mirar atrás, pasó la puerta de la casa, subió las escaleras y se encerró en su cuarto…¡ pero que tonta había sido!, Clara había dejado la puerta principal abierta, con la prisa no la cerró y el Kirikontosh había entrado a la casa, ahora podía escuchar los pasos de esa bestia subiendo las escaleras, Clara se puso a llorar, no sabía que hacer, no tenía caso gritar, siguió escuchando los pasos del Kirikontosh, unos pasos extraños, pasos lentos y firmes, pasos de un ser que ha caminado en la completa oscuridad. Finalmente, este llegó a su puerta, y empezó a golpearla con fuerza, golpeaba más y más fuerte, Clara sólo lloraba, no se había dado cuenta, pero también estaba gritando, inconscientemente había empezado a gritar con gran fuerza, se escondió en la cama, y sólo atinó a cerrar sus ojos, entonces escuchó como la cerradura de su puerta cedía… el Kirikontosh ya estaba en su cuarto. Escuchó como se acercaba, estaba a sólo unos pasos y Clara seguía llorando, entonces escuchó una especie de murmullo y sintió como algo la agarraba fuertemente, lloró y gritó, entonces la voz suave de su abuelo la hizo volver a la realidad, sus abuelos habían venido a ver que eran esos gritos que venían del cuarto de Clara, su abuela dijo que todo había sido una pesadilla, y Clara se sintió por fin en paz, finalmente estos se fueron y Clara se sintió en calma, miró a la laguna y sonrió para volver a dormir, y desde su cuarto se podía ver unas pequeñas ondas en las oscuras aguas de la laguna.
 
 

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