domingo, 29 de diciembre de 2013
Mercedes Sosa-Alfonsina y el mar
Alfonsina y el mar ( a Alfonsina Storni)
Por la blanda arena que lame el mar
su pequeña huella no vuelve más,
un sendero solo de pena y silencio llegó
hasta el agua profunda.
Un sendero solo de penas mudas llegó
hasta la espuma.
Sabe Dios qué angustia te acompañó
qué dolores viejos, calló tu voz
para recostarte arrullada en el canto
de las caracolas marinas.
La canción que canta en el fondo oscuro del mar
la caracola.
Te vas Alfonsina con tu soledad,
¿qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
te requiebra el alma y la está llevando
y te vas hacia allá como en sueños,
dormida, Alfonsina, vestida de mar.
Cinco sirenitas te llevarán
por caminos de algas y de coral
y fosforescentes caballos marinos harán
una ronda a tu lado.
Y los habitantes del agua van a jugar
pronto a tu lado.
Bájame la lámpara un poco más,
déjame que duerma nodriza en paz
y si llama él no le digas que estoy
dile que Alfonsina no vuelve.
Y si llama él no le digas nunca que estoy,
di que me he ido.
domingo, 22 de diciembre de 2013
Adiós.Huir.
Yo y mi oscuridad somos parte de un uno. No le encargo nada, nada me exige, nada le obligo y no tengo que cumplir entonces ninguna obligación para con ella. No necesito nada más que ella, y tal vez tú fuiste la manifestación de esa oscuridad, tan pestilente y desconocida hasta ese momento para mi como tu esencia. Consideré que era lo mejor a lo que podía optar. Pero aquel cisne negro creció, y ahora que eres hermosa como las flores blancas que me gusta cada sábado mear cantándole a la luna, no tienes el mismo valor para mi. Porque esa vanidad intrínseca, percibida, inexistente quizás… te quita de mi marchita alma. Y entonces es que ya no perteneces a mi mundo, entonces es cuando quedas atrás, cuando la luz te atrapa, cuando la luz que me persigue incesante me atrapa. Debo dejar de encandilarme en ella seguir mi camino, corriendo vertiginoso por el bosque inundado por la suave neblina, en esta hermosa noche de luna llena en la que los recuerdos por antonomasia desaparecen, donde antonomasia es un monstruo que les devora y por eso… por eso sigo corriendo. Corriendo de la luz y la anomia, de las falsas luces de la noche, de los grifos de luz anaranjada y somnolienta, elicitadora de desgracias.
miércoles, 18 de diciembre de 2013
Silvio Rodriguez - Solo el amor
"Solo el amor alumbra lo que perdura, solo el amor convierte en milagro el barro".
martes, 17 de diciembre de 2013
Encontrarte
La encontré. Encontré tu sonrisa, pero en otra boca. Esa ancha, gigante y coqueta, que me encantaba y que me encantaría volver a provocar. La vi, me sorprendió, la reconocí, y la extrañé.
Todavía no encuentro tu mirada, ni la alegre, ni la culpable, ni la triste. Tampoco esa mueca, mezcla de tristeza y perdón. Un perdón implícito que rectifica el verbalizado.
Quizás nunca la encuentre en alguien más porque la veo en ti cada vez que me miras. Triste, culpable, nervioso, distante.
Quizás es lo mejor, solo quizás, solo por ahora. Así yo entiendo de una vez en el centro, porque arriba ya está resuelto, que ya nada más, que se acabó.
Después de todo no eras tú sonriendo, era tu sonrisa infiltrada en otra boca.
Todavía no encuentro tu mirada, ni la alegre, ni la culpable, ni la triste. Tampoco esa mueca, mezcla de tristeza y perdón. Un perdón implícito que rectifica el verbalizado.
Quizás nunca la encuentre en alguien más porque la veo en ti cada vez que me miras. Triste, culpable, nervioso, distante.
Quizás es lo mejor, solo quizás, solo por ahora. Así yo entiendo de una vez en el centro, porque arriba ya está resuelto, que ya nada más, que se acabó.
Después de todo no eras tú sonriendo, era tu sonrisa infiltrada en otra boca.
viernes, 13 de diciembre de 2013
De alientos y olvidos
Ya no te escribo más!
ya no te busco, al menos
La mediocridad nos ganó:
- mi intento de llamar tu atención
- tu intento de que esto fuera correspondido
Los seres humanos somos entendidos en hipocresía
cuando de tomar decisiones se trata.
Pero, hoy por hoy,
más claro echarle agua!
o vinagre si se quiere, está ruptura, en escabeche
Voy a darte un respiro
porque, a decir verdad,
nunca te quité el aliento.
La Tartaja Amarilla
ya no te busco, al menos
La mediocridad nos ganó:
- mi intento de llamar tu atención
- tu intento de que esto fuera correspondido
Los seres humanos somos entendidos en hipocresía
cuando de tomar decisiones se trata.
Pero, hoy por hoy,
más claro echarle agua!
o vinagre si se quiere, está ruptura, en escabeche
Voy a darte un respiro
porque, a decir verdad,
nunca te quité el aliento.
La Tartaja Amarilla
Tauromaquia
Muerdo la mala hierba
mientras veo cómo el viejo toro muere
Tu dolor es mío
Es mi sangre la que fluye por tus venas
y se derrama por tus llagas, amigo mío.
Fui yo quien te sentenció al entierro
Fui yo quien te condenó a la muerte
mas no fui yo quien te propinó la última estocada:
Ambos sabemos quién fue la única capaz de hacerlo
La voluntad inquebrantable
y el esfuerzo imperecedero
encuentran hoy su descanso
pues la batalla se ha perdido
La bestia abatida me mira en su último estertor
y su agonía entra por mis ojos
hasta mi pecho
Ahora la piel endurecida
Ahora el corazón envenenado
Ahora el fin del camino
A cuántas puertas llamaré
sin obtener respuesta alguna
Hoy se abre un sólo y gran abismo
tan vasto como mi soledad eternizada
Su nombre es Incertidumbre
Atravieso el umbral y me pierdo en ella
El cadáver del toro yace en el pasado
mientras veo cómo el viejo toro muere
Tu dolor es mío
Es mi sangre la que fluye por tus venas
y se derrama por tus llagas, amigo mío.
Fui yo quien te sentenció al entierro
Fui yo quien te condenó a la muerte
mas no fui yo quien te propinó la última estocada:
Ambos sabemos quién fue la única capaz de hacerlo
La voluntad inquebrantable
y el esfuerzo imperecedero
encuentran hoy su descanso
pues la batalla se ha perdido
La bestia abatida me mira en su último estertor
y su agonía entra por mis ojos
hasta mi pecho
Ahora la piel endurecida
Ahora el corazón envenenado
Ahora el fin del camino
A cuántas puertas llamaré
sin obtener respuesta alguna
Hoy se abre un sólo y gran abismo
tan vasto como mi soledad eternizada
Su nombre es Incertidumbre
Atravieso el umbral y me pierdo en ella
El cadáver del toro yace en el pasado
jueves, 12 de diciembre de 2013
Horacio
¿Así es que comenzamos con belicosa poesía?
Bueno, pues, he aquí que yo también hago la mía.
Amiga mía,
me pregunto si nos conocemos,
o si acaso lo hicimos alguna vez.
En tu poético mundo de idílicos romances
puede que yo sea Horacio, y tu Lucía.
Tú siempre tan candorosa, y yo tan lóbrego,
pues tu siempre fuiste vida, y yo una elegía.
Porque, como un tirano que te atormentara,
mi amor fue despótico, y el tuyo un quejido
¡Ah! ¡pobre de quienquiera que me sufriera!.
Tú siempre gozabas de las pequeñeces de la vida,
mientras yo pensaba en el beta, el pi y el alfa.
¡Ah! ¡bendito fuera quienquiera que te tuviera!.
¿Para qué seguirte enumerando
lo que ya tan bien has descrito?
Tu eras el bien,
y yo el maldito.
Mi intención no es esa, ¡sí que no lo es!
Pues muy bien sabes, que así como tú,
yo también tengo una estructurada y confusa novela,
en la que aparece el famoso Horacio y la Lucía.
Tampoco es mi intención leerte nuestra historia
a modo de hacerte entender cuán errados están
tus personajes, y cuánta certeza guardan los míos.
Podría muy bien decirte que yo soy la verdad
y tu la mentira. Pero eso, ¿de qué aportaría?
Si tu verdad
es tomar elixir de hombre
para ser inmortal:
¡Allá tú!
Si mi verdad
es condenar toros a la muerte
y fingir mi independencia:
¡Acá yo!
¡Qué más da! Si al final,
la mentira se nos presentará en su momento
en forma de dolor, o de goce ausente.
Y así mismo como habrá llegado
en algún momento se habrá ido.
O bien quizás la vida continúe
sin que nunca lo hayamos sentido.
La única tristeza que me da,
es que hables tanta tontera
¡y claro que yo también lo hago!
Pues, al parecer
lo que siente un humano al tocar la piel de otro
no es más que el propio nervio siendo estimulado.
Bueno, pues, he aquí que yo también hago la mía.
Amiga mía,
me pregunto si nos conocemos,
o si acaso lo hicimos alguna vez.
En tu poético mundo de idílicos romances
puede que yo sea Horacio, y tu Lucía.
Tú siempre tan candorosa, y yo tan lóbrego,
pues tu siempre fuiste vida, y yo una elegía.
Porque, como un tirano que te atormentara,
mi amor fue despótico, y el tuyo un quejido
¡Ah! ¡pobre de quienquiera que me sufriera!.
Tú siempre gozabas de las pequeñeces de la vida,
mientras yo pensaba en el beta, el pi y el alfa.
¡Ah! ¡bendito fuera quienquiera que te tuviera!.
¿Para qué seguirte enumerando
lo que ya tan bien has descrito?
Tu eras el bien,
y yo el maldito.
Mi intención no es esa, ¡sí que no lo es!
Pues muy bien sabes, que así como tú,
yo también tengo una estructurada y confusa novela,
en la que aparece el famoso Horacio y la Lucía.
Tampoco es mi intención leerte nuestra historia
a modo de hacerte entender cuán errados están
tus personajes, y cuánta certeza guardan los míos.
Podría muy bien decirte que yo soy la verdad
y tu la mentira. Pero eso, ¿de qué aportaría?
Si tu verdad
es tomar elixir de hombre
para ser inmortal:
¡Allá tú!
Si mi verdad
es condenar toros a la muerte
y fingir mi independencia:
¡Acá yo!
¡Qué más da! Si al final,
la mentira se nos presentará en su momento
en forma de dolor, o de goce ausente.
Y así mismo como habrá llegado
en algún momento se habrá ido.
O bien quizás la vida continúe
sin que nunca lo hayamos sentido.
La única tristeza que me da,
es que hables tanta tontera
¡y claro que yo también lo hago!
Pues, al parecer
lo que siente un humano al tocar la piel de otro
no es más que el propio nervio siendo estimulado.
lunes, 9 de diciembre de 2013
sábado, 7 de diciembre de 2013
Las oportunidades
Soy una mujer de carne y hueso -Midori presionó su mejilla contra mi cuello-. Estoy entre tus brazos y confesándote que te quiero. Haré lo que tú me digas. Soy un poco alocada, pero me tengo por una chica honesta, una buena chica. Soy trabajadora, guapa, tengo los pechos bonitos, sé cocinar, tengo un depósito de fideicomiso en el banco con lo que me dejó mi padre. ¿No te parezco un buen partido? Si no te quedas conmigo, acabaré yéndome a otra parte.
Haruki Murakami - Tokio Blues.
Haruki Murakami - Tokio Blues.
Bodrio de mierda 1
Sombras vuelan sobre los hombres
Pálidas eternas y llenas de tragedias
Se cuelan ente las nubes de los días fúnebres
En el viento pálido, y el ruido gris de las ciudades.
Nadie las ve, y de pronto un accidente
Nadie las ve, y de pronto la muerte
Un día les veremos, ya hartas,
Sofocadas por el odio inmenso, ya marchitas
Revividas en el fulgor atroz de los ojos de la miseria
Embelesadas en el poder que ahora tienen
El macho cabrío sacudirá violentamente sus patas
El capricornio de la muerte sonreirá sobre las almas malditas
Las sombras serán halos de fuego negro
Los demonios engullirán carne humana, en medio de la histeria.
Pálidas eternas y llenas de tragedias
Se cuelan ente las nubes de los días fúnebres
En el viento pálido, y el ruido gris de las ciudades.
Nadie las ve, y de pronto un accidente
Nadie las ve, y de pronto la muerte
Un día les veremos, ya hartas,
Sofocadas por el odio inmenso, ya marchitas
Revividas en el fulgor atroz de los ojos de la miseria
Embelesadas en el poder que ahora tienen
El macho cabrío sacudirá violentamente sus patas
El capricornio de la muerte sonreirá sobre las almas malditas
Las sombras serán halos de fuego negro
Los demonios engullirán carne humana, en medio de la histeria.
viernes, 6 de diciembre de 2013
¿Quién eres?
Digo, de verdad.
No eres tu estatura
o tu peso.
No eres tu edad.
Mucho menos eres tu género
o el lugar en donde naciste.
Eres tu libro favorito.
Eres la canción atrapada en tu cabeza
y lo que desayunas los domingos.
Eres mil cosas.
Pero el mundo siempre escogerá
ver el millón de cosas que no eres
(Alto, delgado, sociable,
lindo, inteligente...)
No eres de dónde vienes.
Eres a dónde vas.
Anónimo
jueves, 5 de diciembre de 2013
Vanidad.
“El príncipe de la mediocridad. Su séquito y la verdad. Una amarga verdad. Muchos han venido a la montaña para ver al que se dice el hijo del hombre. Para qué todo esto? Para qué cantar? para qué bailar? para qué viajar por el mundo? Cuando el elástico no se estira lo suficiente... Ven, siéntate a mi lado, vanidad, vanidad, VANIDAD!"
Felipe Avello.
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