jueves, 8 de mayo de 2014

Segundos de perfeccion - BRG

“El sol se asomaba por la cordillera, como todos los días, solo que no era un día normal. Se despertó el filósofo sin esa inquietud que le es inherente, ahora lo comprendía todo, y quizás por ello mismo, no entendía nada. Se dispuso a tomar la pluma, pero al sumergirla en el tintero se percato de que no quedaba gota alguna. El día siguió su curso, lo había olvidado todo.”

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