Suicídate mientras te miro a los ojos
Y me masturbo, temblando,
Viendo como tus ojos pierden fugazmente el fulgor
Mientras agito mi más amada daga
Que tantas veces te obligué a guardar
En tu inmunda funda, sin gritar.
Eyaculo la negra peste en tus ojos muertos
Mientras caes en el piso de esta habitación
Fría y marchita
Como las sombras negras que caminan alrededor
A través y encima nuestro
Que susurran blasfemias indecibles
Mientras tu cuello se hunde en el carmesí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario